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Disciplina positiva o cómo educar sin gritos ni castigos

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Ser padres no es tarea fácil y en ocasiones, no sabemos cómo solucionar los conflictos y problemas que surgen con nuestros hijos. Es importante dialogar con ellos y evitar los gritos y castigos. Tradicionalmente, en la educación de los más pequeños se utilizaba lo que se conoce como ‘disciplina punitiva’, basada en el castigo provocando efectos negativos en el niño (resentimiento, venganza, rebelión y reducción de la autoestima).

Pero los tiempos van cambiando y con ellos se ha ido desarrollando un nuevo tipo de disciplina mucho más favorable y beneficiosa para los pequeños. Se trata de la disciplina positiva, basada en el respeto, donde se propone educar al niño fomentando su autocontrol y autoestima, haciendo de ellos personas responsables y respetuosas. En Sabáh nos preocupamos por la maternidad, paternidad y crianza y por eso, creemos que la disciplina positiva es el mejor camino para educar a nuestros hijos. El próximo sábado 14 de diciembre la coach certificada Lorena Aznar impartirá un taller sobre esta disciplina en nuestras instalaciones para enseñar a papás y mamás cómo educar a los niños sin necesidad de gritos y castigos.

La importancia de la educación

La disciplina es necesaria para educar a nuestros hijos, ya que ellos necesitan aprender que es lo que se puede hacer y lo que no, asumiendo que son responsables de sus actos y decisiones. Pero no debemos entender la disciplina como una imposición de normas, reglas y formas de actuar, sino como un medio para el desarrollo sano y feliz de los pequeños, y un camino para enseñarles a ser autónomos y responsables, que no perjudique su autoestima y no provoque reacciones negativas. Las bases de este tipo de disciplina se pueden resumir en: respeto, colaboración, responsabilidad, comprensión, libertad, autonomía y, sobre todo, cariño.

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Claves de la disciplina positiva

  1. Los niños tienen que tener conexión con los padres. Los pequeños deben sentir pertenencia e importancia. Los estudios demuestran que, si nuestros hijos se sientes “conectados” y no “descolgados”, disminuye el riesgo de tener desequilibrios en el comportamiento social, tales como estrés emocional o comportamientos violentos.
  2. Debe haber respeto mutuo. El trato con nuestros hijos debe ser amable y cariñoso pero firme a la vez. Los niños y sobre todo adolescentes que tienen una imagen amable y firme de sus padres tienen menos riesgo de tener dificultades sociales.
  3. Tiene que tener beneficios en el largo plazo. Con esta disciplina el niño piensa, siente, aprende y va tomando decisiones que le irán haciendo madurar progresivamente.
  4. Enseña importantes habilidades sociales y de vida. Respeto, preocupación por los demás, solución de problemas y cooperación, así como las habilidades para contribuir positivamente en su hogar, su escuela y su comunidad. El enseñar habilidades sociales a los estudiantes más jóvenes, tiene un efecto protector que dura hasta la adolescencia. Es más probable que los estudiantes que han aprendido habilidades sociales tengan éxito en la escuela y menos probable que tengan problemas de conducta. Además, este tipo de educación consigue que los niños sean más autónomos e independientes.

Aprender a educar sin gritos ni castigos es fundamental para el buen desarrollo de nuestros hijos. Y por eso, el próximo 14 de diciembre te esperamos en nuestro taller junto a Lorena Aznar. ¡Te esperamos! Puedes inscribirte llamando al 976 236 956 o en info@sabah.es.

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